viernes, 2 de mayo de 2025

PIURA EN LA OBRA NARRATIVA DE MARIO VARGAS LLOSA

 

El Premio Nobel Mario Vargas Llosa en la Universidad Nacional de Piura (2012)

Por: Marco Martos

Piura in Mario Vargas Llosa’s novels Marco Martos

(Universidad Nacional Mayor de San Marcos)

Revista Letral, n.º 21, 2019, ISSN 1989-3302

marcomartos9@hotmail.com

RESUMEN

Mario Vargas Llosa escoge distintas porciones del territorio de América como escenario de sus obras de ficción. Dentro de sus múltiples opciones, Piura es, dentro del Perú, la zona privilegiada, pues varias de sus obras se desarrollan dentro de ese espacio geográfico. La ficción es para Mario Vargas Llosa una cristalización de todos los actos humanos, en este caso de los habitantes de Piura. A través de sus personajes Mario Vargas  Llosa  establece  vínculos  entre  toda  su  obra  ficcional. Los  jefes, La casa verde y El héroe discreto muestran un permanente interés por la cultura del Perú.

Palabras clave: Vargas Llosa; ficción; literatura peruana; Piura.

ABSTRACT

Mario  Vargas  Llosa  chooses  different  parts  of  the  territory  of America  as  a place  for  his  fiction.  Within  its  multiple  options, Piura isa privileged zone from Perú, since some of his works are developed into that geographical space. Fiction is for Mario Vargas  Llosa  a  crystallization  of  all  human  acts,  in  this  case  of  the inhabitants of Piura. Through his characters Mario Vargas Llosa establishes  links  between  all  his  fictional  works. The  Cubs  and other  Stories, The  Green  Houseand The  Discreet  Heroshow  a permanent interest in the culture of Peru.

Keywords: Vargas Llosa; fiction; Peruvian literature; Piura.

Introducción

Mario Vargas Llosa es sin duda alguna el autor literario peruano más importante después de César Vallejo. Desde 1958 hasta este momento ha desarrollado su obra literaria como un vasto lienzo de novelas, cuentos, obras de teatro, ensayos, artículos periodísticos, que lo ha llevado a convertirse en el autor más importante del orbe hispano. Una sucesión de premios y títulos académicos muestra  el  aprecio  del  mundo  de  las  letras  por  su  descomunal obra. La obtención del premio Nobel de literatura en 2010 no ha hecho  sin  corroborar  una  opinión  que  los  lectores  de  todo  el mundo se habían hecho, mucho antes, dela excelencia de su es-critura. El objetivo general del estudio es aumentar el corpus crí-tico de la obra de Mario Vargas Llosa, estudiando algunas de sus obras  de  ficción  que  tienen  en  común  el  que  desarrollan  parte importante de su transcurrir en Piura. Los objetivos específicos son estudiar las características de la prosa, su funcionalidad res-pecto de la materia narrada, vincular los textos con la concepción del  mundo  de  su  autor  a  través  de  los  diversos  personajes  que aparecen y reaparecen en las distintas ficciones. Además, el estudio se propone hacer precisiones sobre el manejo del español del Perú de Mario Vargas Llosa y analizar los propios textos de Mario Vargas  Llosa  en  los  libros  de  ficción  elegidos,  los  que  escogen Piura como espacio propicio. La concepción de la novela en nuestro autor ha ido variando con el paso del tiempo, si al principio sostuvo la teoría de los “demonios interiores”, luego ha preferido desarrollar lo que ha llamado “la verdad de las mentiras”. En el primer caso privilegio la motivación escritural del autor y, en el segundo,  el  simple  arte  de  contar.  En las  ficciones  que  estudiamos, Los jefes o La casa verde, prevalecen los personajes considerados rebeldes marginales. En El héroe discreto, los disidentes o antagonistas de la normalidad son más bien execrables. Piura en la obra de Mario Vargas Llosa es uno de los espacios privilegiados para el desarrollo de sus ficciones. Y los personajes que escoge, aquellos que son centrales en sus páginas, son emblemáticos, como aquellos llamados “los inconquistables” que personifican la valentía, pero también el machismo, la voluntad de  vivir  sin  rumbo  ni  objetivos,  y  al lado  hay  personajes  que  se imponen misiones, que personifican –equivocados o no–a la voluntad  de  poner  orden  en medio  del  caos,  como  el  sargento  Lituma que reaparece en varias novelas, o el sacerdote García que llevado  por  su  pasión  religiosa  incendia  el  prostíbulo  de  la  ciudad, o el pequeño empresario de la novela El héroe discreto que resiste al chantaje y quiere llegar al fondo de la verdad. Verdad siempre  esquiva  al  esfuerzo  de  los  seres  humanos,  como  puede advertirse  en  otra  novela  de  ambiente  piurano: ¿Quién  mató  a Palomino Molero? Mario Vargas Llosa es, por estas novelas de ambiente  piurano,  seguramente  el  novelista  más  cercano  al sueño de Honoré de Balzac, que se propuso en sus monumentales obras  hacer  una  síntesis  del  comportamiento  humano.  Y  eso  lo advertimos con mayor certidumbre si insertamos todas las obras de ambiente piurano en un caleidoscopio más amplio y general: las ficciones totales de Mario Vargas Llosa que abarcan, sin excepción posible, todo el territorio nacional, como no lo había hecho ningún otro autor de ficción.

Piura  es  un  ambiente  privilegiado  en  las  obras de  Mario Vargas  Llosa.  Varias  de  sus  obras  de  ficción Los  jefes,  La  casa verde, El  héroe  discreto,  ¿Quién  mató  a  Palomino  Molero? se desarrollan  en  ese  espacio.  También  Piura  aparece  en  las  obras de  teatro  del  autor.  Algunos  de  los  personajes  de  Mario  Vargas Llosa,  circulan  por  sus  obras  de  ficción,  particularmente  el  sargento Lituma que aparece en tres novelas. La obra narrativa de Mario  Vargas  Llosa  tiene  una  estructura  acumulativa,  caleidoscópica.  La  obra  narrativa  sobre Piura tiene  esta  característica. Abundan personajes que cumplen diferentes roles.  

I

Hubo un tiempo ya lejano, en el que al estudiar a un escritor se asociaba, casi fundía, los hechos de su vida con sus poemas, cuentos o novelas. Estudiar la vida y obra un poeta o novelista o dramaturgo  era  lo  natural.  Solo  con  el  paso  de  las  décadas,  los estudios literarios aprendieron a distinguir las diferencias entre las peripecias personales y las páginas literarias. Se puso de moda entonces lo que se ha dado en llamar la inmanencia del texto, de modo  que  solo  las  palabras  que  aparecían  en  las  hojas  escritas tenían  sentido,  sin considerar quién  era  su  autor  y  hasta  de  las circunstancias  históricas.  A  ese  exceso  sucedieron  otros  quefueron  poniendo  el  acento  sobre  distintos  aspectos  del  proceso creativo,  por  ejemplo, sobre  el  momento en  que  se  escribe  un texto, la llamada sociología de la literatura, o sobre el momento en que se lee, la llamada hora del lector. Ahora estamos curados de espanto. Sabemos bien que todo se juega en el texto, pero también comprendemos, gracias a Freud, gracias a Charles Mauron, que no se puede prescindir de la biografía para analizarlo, ni tampoco  de  las  circunstancias históricas  en  que  se  produce, ni  del momento en que se lee. Es con este espíritu que pergeñamos este ensayo sobre la importancia de Piura en la obra de Mario Vargas Llosa.  Desde  el  punto  de  vista  personal,  Mario  Vargas  vivió  en Piura en dos ocasiones, una en 1946, cuando fue estudiante del colegio Salesianos en el quinto año de primaria, y otra en 1952, cuando, en el quinto año de secundaria, fue alumno del colegio San Miguel, después de su voluntario retiro del colegio Leoncio Prado en Lima. Estas circunstancias le permitieron absorber las realidades  que  conocía  y  dar  libre  paso  a  su  imaginación  poderosa,  transformando  esas  vivencias  en  un  magma  literario  de gran calidad que le ha dado justa fama. Una primera observación general  que  podemos  hacer  es  que  esas  realidades,  tanto  las  de Piura, como aquellas del colegio militar en Lima, no aparecen en las obras literarias de Mario Vargas Llosa de la misma manera, en algunos casos, como en la novela La ciudad y los perros, las circunstancias personales que vivió el novelista son transfigura-das  en  la  obra  literaria,  y  en  otras,  como  en  la  novela La  casa verde,  que  una  buena  proporción  transcurre  en  Piura,  sencilla-mente no aparecen. Más bien, son las capas más profundas de la experiencia personal y cultural, aquellas que marcan una manera de ser profunda, más allá de lo anecdótico, y que podemos llamar de una manera general el espíritu de la gente de Piura, su manera de ser, de apropiarse de la lengua española y expresarla con los modismos  regionales  característicos,  las que  cobran  un  primer plano. Podría decirse, pues, que Mario Vargas Llosa alcanza una madurez definitiva con La casa verde, novela publicada en 1967.

II

 

El primer volumen que publicó Mario Vargas Llosa, su libro de cuentos Los jefes de 1958, llamó la atención de distintas maneras a  los  lectores  y  críticos,  sobre  todo  por  el  ardor  con  el  que  esos personajes juveniles defendían sus posiciones fuesen las que fuesen, en algunos casos en oposición al poder, y en otros en las interminables   rencillas   de   los   adolescentes   o   de   los   adultos recientes.  En  años  anteriores,  como  lo  ha  consignado  el  propio novelista  en El  pez  en  el  agua de  1990,  había  sentido  una  gran admiración  por  Jean-Paul Sartre  y  por Albert  Camus y,  en  ocasión de una visita fugaz a París, disfrutando de una pequeña beca, había intentado entrevistarse con ellos. Le fue imposible encontrar  a  Sartre  que  era  protegido  por  una  legión  de  allegados  que procuraban poner dificultada todo el que quisiera conversar con él;  más  bien  conversar  con  Camus  fue  algo  que  alcanzó  por  sus propios medios, pues leyó en los diarios sobre el estreno de una obra del célebre autor nacido en Argelia, se presentó en el teatro y  pudo,  al  finalizar  la puesta  en  escena,  conversar  con  el  admirado escritor. Camus se dio cuenta del origen hispano de su interlocutor   y   de   inmediato   cambió   el   francés   en   el   que conversaban  por  el  español.  Lo  sabía  muy  bien,  pues  su  madre era española. Es curioso, pero esta visita a Francia, el deseo vehemente de conocer a dos afamados escritores a los que apreciaba de todo corazón, marcan, por así decirlo, dos de las líneas fundamentales del arte de Vargas Llosa, en lo que se refiere a los contenidos. En el aspecto formal ya se sabe de sus admiraciones, que son otras, Flaubert en el siglo XIX, Dos Passos y Faulkner en el siglo XX. Los  personajes  de  los  cuentos  de Los  jefes tienen  más  de Camus que de Sartre, al que seguiría en algunas de sus novelas. Son jóvenes que tienen por encima de toda consideración aquella que tiene que ver con el disfrute de la vida, se enfrentan unos con otros  y también  con  los  mecanismos  del poder,  con  el  poder mismo simbolizado precisamente por los jefes, uno de ellos, emblemático, el director del colegio San Miguel de Piura. Estos jóvenes  son,  como el  célebre  personaje  de  Camus,  extranjeros  en su propia tierra. Cuando el libro apareció, uno de los que lo juzgó fue Sebastián Salazar Bondy que tuvo la perspicacia de percibir que al Perú le había nacido un gran autor, pero no puso atención a  los  espacios  en  los  que  estos  cuentos  se  desarrollan.  Dice  que Vargas Llosa ha elegido gentes y sucesos que aparecen en un nivel de altivez y ejemplaridad, jefes que asumen una tarea para todos los  que, en  la  penumbra  de la  multitud  o  el  grupo,  transcurren sin relieve, sujetos por la timidez y la impotencia (Rodríguez Rea 40) Sebastián  Salazar  se  detiene  en  la  narración  “Arreglo  de cuentas” que relata un duelo. Nada más que eso. Dos rivales combaten –dice–en las afueras de un pueblo. Uno muere. El padre del vencido está ahí participando de esa fiesta terrible, y acata el trágico final sin penas. El clima es lo que importa, sombras y rencores,  muerte  y  resignación,  primitivismo  y  exaltación  dionisiaca. Sin embargo, todo el libro Los jefes está ambientado en dos espacios diferentes, Piura y Lima y esa sería una constante que aparecerá en otros relatos como La casa verde o el libro de memorias El pez en el agua o la novela El héroe discreto. En los cuentos de ambiente  piurano,  tempranamente  Mario  Vargas  Llosa  logra  eludir aquello que se ha dado en llamar el provincianismo, esa suerte de fidelidad mal entendida a lo particular que puede dificultar la lectura a los forasteros, que siempre son la mayoría, respecto a una comunidad. Es algo que todo gran escritor consigue, pero llama la atención  que  Mario  Vargas  Llosa  lo  lograse  desde  sus  principios como escritor.

III

Sin duda, una de las novelas emblemáticas de Mario Vargas Llosa es La casa verde. Publicada en 1965, es un texto que no cesa de conmover y de ganar a nuevos lectores. En su momento de aparición  causó  desconcierto  por  su  carácter  fragmentario,  porque las historias que se narran no son contadas de manera sucesiva, sino simultánea. Se pasa de una historia a otra sin respetar ningún orden cronológico; el tiempo, los tiempos, van y vienen saltando, de forma autónoma. La obra está dividida en cinco libros, cuatro  de  ellos  numerados,  y  un  epílogo.  A  final  hay  dieciocho capítulos numerados y cinco prologales, sin numeral. Cada capítulo significa un movimiento, un cambio de asunto. Sin embargo, la novela entera aparece ligada sutilmente, porque los espacios, que  son  fundamentalmente  dos,  la  ciudad  de  Piura  y la  selva: Santa María de Nieva y la ciudad de Iquitos, aparecen como una continuidad por viajes de algunos personajes. Mario Vargas Llosa ha escrito:

Es  la  historia  de  un  burdel  que  había  en  Piura,  que  recuerdo mucho de cuando yo estaba en quinto de primaria. Era una casa verde, una cabaña, en medio del arenal de las afueras de la ciudad,  en  pleno  desierto,  al  otro  lado  del  río.  Para  nosotros  los niños eso tenía un carácter fascinante. Naturalmente yo no me acerqué jamás allí. Pero es una cosa que se me quedó muy grabada. Cuando volví a Piura en quinto año de media, o sea seis años después, existía todavía, entonces yo fui allí... Era un burdel muy especial, un burdel de ciudad subdesarrollada. Era sim-plemente  una  sola  habitación  muy  grande  donde  estaban  las mujeres, y había una orquesta de tres personajes, un viejo ciego que tocaba el arpa, un guitarrista al que le decían el Joven y un hombre  muy  fuerte  que  parecía  un  catchascanista,  un  camionero, que tocaba los platillos y el tambor y que se llamaba Bolas. Como  son  personajes  un  poco  míticos  para    los  he  conservado en la novela con sus nombres. Entonces entraban allí los clientes y salían a hacer el amor en la arena, bajo las estrellas. Es una cosa que no he podido olvidar nunca (Ensayos literarios749).

Otras experiencias de Mario Vargas Llosa se suman a esa inicial: un viaje a la selva que hizo en 1958, donde conoció a Tushía, un japonés que ha dado el personaje en la novela que lleva el nombre  de  Fushía.  La  acción  de  la  novela  transcurre  principalmente en dos lugares, en Piura y en Santa María de Nieva, y de modo menor en Iquitos. Montado en un asno, cruzando las dunas aparece un día en Piura un misterioso forastero de origen selvático: lacónico, hirsuto, curtido por la intemperie. Nadie sabe de dónde viene ni quién es. Un día causa la sorpresa de todos comprando  un  terreno  en  pleno  arenal  donde  pronto  se  sabe  que piensa edificar una casa. La gente piensa que la arena devoraría aquella mansión en poco tiempo, se la tragaría como a los viejos árboles podridos o a los gallinazos muertos. El forastero desdeña los consejos y construye su casa. Es una lucha que todos los piuranos contemplan. Don Anselmo hace trabajar a los albañiles durante el día, mientras el desierto por la noche perfila su labor de zapa. Daña los cimientos y entierra las paredes; las iguanas roen las paredes, los gallinazos arman sus nidos en la incipiente construcción y cada mañana hay que corregir los planos, reponer los materiales en un combate sordo que subyuga a la ciudad. El forastero  triunfa.  Levanta  la  casa  y  la  pinta  totalmente  de  verde. Casa de extravagante color y no menos estrambótica por la disposición  de  sus  habitaciones:  un  espacioso  salón  en  el  piso  de abajo y seis cuartos minúsculos en el de arriba. La expectación de los piuranos crece día a día. Van llegando los muebles, media do-cena de camas, seis lavabos, seis espejos, seis bacinicas. Las sospechas  aparecen  y son  expresadas  en  voz  alta  por  Jesús  Santos García, sacerdote español, en la misa de doce de un domingo: “Se prepara  una  agresión  moral  a  esta  ciudad”.  Pronto  llegarán  las mujeres jóvenes y don Anselmo se enriquece y se pasea orondo por la ciudad. Pese a las diatribas del padre García, la casa verde sobrevive a los anatemas. Los contrastes comienzan cuando llega al pueblo la desventurada Antonia, hija de unos viajeros asesinados por unos bandoleros una mañana en las dunas. Se le encuentra en la arena, tendida, más muerta que viva, con la lengua y los ojos arrancados por los buitres. La desdichada gana el corazón de los piuranos que la miman y compadecen. Una lavandera la recoge y hospeda hasta que un día desaparece. Empiezan a circular runrunes:  ¿Ha  sidoasesinada?  ¿Ultrajada?  Solo  el  tiempo  resuelve  las  inquietudes.  La  ha  raptado  don  Anselmo,  quien  enamorado de ella la ha instalado en un cuarto privado donde la ama y posee. La tragedia se produce cuando Antonia queda embarazada y a pesar de los cuidados del médico Pedro Zeballos, muere en el parto. El sacerdote Jesús Santos García, instiga al pueblo y lo encabeza para incendiar la casa verde. Don Anselmo, queda en la ruina, perdonado por la gente de su barrio, la misma que antes lo había condenado, va de chingana en chingana tocando el arpa en las noches interminables, hasta que una mujer que ha reconstruido la casa verde le da cobijo en ella. Esa mujer es su hija, la Chunguita, el fruto de sus amores con Antonia, la ciega que casi muere en el arenal. Junto a los personajes piuranos, o residentes en Piura, de esa  manera  dual  que  caracteriza  a  toda  la  producción  de  Mario Vargas Llosa, aparecen los personajes de la selva, el ambiente de Santa María de Nieva donde la india Bonifacia, arrancada de niña por las monjas de su vida de comunidad un buen día se escapa, se casa con un militar y vive una vida tranquila. Pero el sargento Lituma, uno de los personajes más entrañables de la ficción, se ve mezclado en una muerte y Bonifacia termina en el prostíbulo. Otros  personajes  atractivos  para  el  lector  son  Fushía,  que  vaga por las profundidades de la selva como aventurero, Jum, un personaje que  lucha  contra  los  caucheros,  enemigos  de  su  pueblo aborigen. Podemos sacar una conclusión inicial que se enriquece con  la  lectura  de  toda  la  obra  del  consagrado  novelista.  Vargas Llosa ha movido su pluma por todos los espacios de la geografía peruana,  costa,  sierra  y  selva,  pero  los  lugares  en  los  que  se mueve con mayor comodidad son la zona de Piura, la selva y la ciudad  capital,  Lima.  La  multitud  de  personajes  de La  casaverde, abigarrada y disímil, tiene secretos hilos entre sus personajes,  como  los  tiene  Balzac  en  su  obra  fundamental.  Así  como hay personajes emblemáticos que aparecen en la novela y luego no vuelven a ser mencionados, hay otros que aparecen y reaparecen en otras obras de ficción. Uno de ellos es el sargento Lituma, uno de los personajes favoritos que reaparece en otras de ficción. En La  casa  verde,  pese  a  todas  las  desdichas  que  se  narran, queda en sus páginas memorables un aroma de vitalidad, los personajes se mueven de un lado a otro y van dejando su silenciosa verdad: la vida vale la pena, hay que vivir , aunque fuera “de barriga” como lo dijo en uno de sus versos célebres César Vallejo.

Con La casa verde Mario Vargas Llosa ha entregado a sus lectores una vigorosa obra de ficción que se interna en los meandros de la sociedad patriarcal. La misma casa verde en medio del arenal es un símbolo fálico que rinde culto al deseo, despojado de los  afectos,  de  los  clientes  que van  naturalmente  a  satisfacerlo con  las  “habitantas”  como  dice  el  novelista.  El  sacerdote  Jesús Santos García es en la ficción el representante de la voz de la iglesia  militante,  que  encabeza  un  movimiento  que  termina  incendiando el prostíbulo. Pero la casa verde tiene algo de inocencia, es el lugar de la permisibilidad, de los sueños, de la libertad, para los  clientes  por  supuesto,  y  no  para  las  muchachas  que  se  ven obligadas  a  canjear  sexo  por  dinero  para  poder  vivir. El  prostíbulo tiene todas las condiciones para ser mitificado, como se ha dicho, desde siempre es un lugar unido al templo y a los ritos sexuales de la iniciación y la fecundidad, ahí los hombres descubren su condición única, sometida al tiempo y a la muerte, al éxtasis y la caída sexual. Los mangaches idealizan su particular edén y no recuerdan bien si el fuego que devastó la primera casa verde fue verdadero o solo se trataba de una historia que corrían para molestar al sacerdote García que, como si todavía estuviese vigente la contrarreforma, demonizaba ese pedazo de naturaleza montaraz que evocaba al primitivo Dionisio, con su pata de cabra, danzando ebrio en los ritos de la fecundidad.

IV

No ocurre con frecuencia que un novelista nos narre cómo escribió su obra de ficción. Sin embargo, en el caso de La casa verde, Mario Vargas Llosa lo hace en 1971 con su libro Historia secretade  una  novela.  Lo  que  sacamos  en  limpio  de  la  lectura  de  este texto es que para un autor la novela es un acto de escribir para exorcizar los demonios que atormentan y obsesionan al escritor. El argumento de muchas de las novelas de nuestro autor nace de las experiencias personales, vividas, oídas, leídas o soñadas, que luego se mezclan con elementos ficticios que será imposible se-parar. Este ensayo muestra que por lo menos esta novela surge en el magín del autor imponiéndose con fuerza natural, obligándolo  a  contar.  El  antiguo  furor  divino  que  acosaba  a  los  poetas griegos va acompañado de un largo trabajo de investigación para recrear  escenarios,  de  arduas disputas  con  el  estilo  para  conseguir  el  tono  de  escritura  buscado.  Como  queda  dicho, La  casa verde se desarrolla en dos espacios, Piura, asociada con la civilización, el mar, el color amarillo, y Santa María de Nieva, que representa la selva, el mundo primitivo, el color verde. Aunque no está en el libro y nadie lo ha dicho hasta ahora, la construcción de  la  casa  verde  por  don  Anselmo,  personaje  de  la  selva  en  los arenales de Piura, muestra la irrupción de lo primario, lo ancestral, lo genético, en lo organizado y moderno, aunque esa modernidad  tenga  lugar  en  una  ciudad  de  un  país  del tercer  mundo como Piura. Vargas Llosa vivió en Piura en dos ocasiones, cuando tuvo nueve años y luego a los dieciséis. Los recuerdos de esas largas estancias quedaron grabados a fuego en su memoria, como el prostíbulo que representaba un misterio durante su primera estancia y que pudo frecuentar durante la adolescencia, y la Mangachería, barrio emblemático de la ciudad. Santa María de Nieva surge del recuerdo de una expedición por el Perú amazónico que impresiona al novelista al descubrir una realidad del Perú antes desconocida para él. Las formas de vida que allí conoce, con su violencia e injusticia permanecerán vívidas en su memoria y tres de  ellas,  las  que  más  le  impresionaron,  aparecen  en La  casa verde: la misión de las monjas que educaban a las niñas haciéndolas odiar sus raíces, la violencia ejercida por el ejército contra un pueblo que se propone crear una cooperativa y la historia de un japonés que se instala en la selva, Fushía, y forma un ejército de saqueadores sembrando el miedo entre los aborígenes. Mario  Vargas  Llosa  al  principio  concibió  dos  novelas  separadas, pero como las historias se le mezclaban en su imaginación juzgó indispensable escribir una sola, amplia en extensión y en contenidos. Así mismo, esa casa verde piurana se convierte enos  casas  en  la  novela:una  casi  irreal,  mítica  solo  hasta  cierto punto, pues a los prostíbulos en Piura, situados en los arenales, se  les  conocía  por  los  colores  con  los  que  estaban  pintados  y  se decía “el verde”, “el rosado”;y otra, la casa verde que corresponde a sus dieciséis años, donde liban y fornican los mangaches.Un aspecto muy interesante del ensayo es la creación del personaje don Anselmo que tiene una historia cercana al folletín. El novelista decide crear una voz cercana a la del propio Anselmo que representa hasta cierto punto la conciencia de la Mangachería, logrando así una voz mítica para su historia. Una tarea muy compleja fue recrear el mundo de la selva, por desconocimiento de la zona. La historia del poblado indígena y de su alcalde tortu-rado  por  querer  crear  una  cooperativa,  que  iba  a  ser  una  de  las principales, se convierte en secundaria, contada por boca de testigos; la historia queda mejor concebida con este recurso de intermediación.  En  esta  fase  de  la  creación  novelística,  el  autor decide realizar más viajes a la selva para completar sus historias ya que los libros no eran fuente suficiente. Encontrar los puntos de  contacto  entre  estos  dos  mundos  aparentemente  alejados, Piura y Santa María de Nieva, fue una tarea central de la concepción novelística. Personajes como el sargento Lituma o Bonifacia, la niña aguaruna, que aparecen en los dos escenarios, son un hilo unificador de todas las historias. El personaje central, sin duda, es don Anselmo, de quien no conocemos con precisión su origen, que no tiene un acento identificable y tiene preferencia por el color  verde.  La  tesis  de  Mario  Vargas  Llosa  de  que  las  novelas  se escriben  con  obsesiones  y  no  con  convicciones  se  matiza  a  lo largo del ensayo pues el autor busca información sobre los temas que  quiere  tratar  y  va  intentando  diversas  formas  de  contar  la misma historia, no limitándose a la tarea de exorcizar sino realizando un trabajo consciente. Y así es como ocurre finalmente en toda creación literaria. La musa divina tiene su lugar en los comienzos, pero luego cede su lugar al trabajo artesanal. Vargas  Llosa  relata  los  sentimientos  encontrados  que  lo llenan a la vuelta de su primer viaje a la selva: indignación por el atraso, la violencia de esa realidad, pero la alegría de haber encontrado  un  material  bueno  para  contar.  Interpreta  esos  sentimientos  como  una  revelación  de  la  naturaleza  de  la  literatura, que se sirve de la infelicidad humana para relatar mejor sus historias. Si la violencia es uno de los motores de la ficción de Vargas Llosa, otro es lo que él llama “los cráteres activos”, la enorme cantidad de acciones de gran intensidad que se suceden. Son ellas la fuerza  de  las  novelas  de  Mario  Vargas  Llosa  y La  casa  verdees uno de sus brillantes primeros ejemplos.

V

A  lo  largo  de  toda  su  producción  literaria,  Mario  Vargas  Llosa aquí y allá va subrayando la presencia de Piura en su magín, y esa región  del  Perú  aparece  aquí  y  allá  en  sus  escritos.  Ocurre  por ejemplo en su novelade corte policial ¿Quién mató a Palomino Molero? Sin duda, todo lector contemporáneo conoce el género policial, nacido de las manos prodigiosas de Edgar Allan Poe en 1841 cuando publicó Los crímenes de la calle Morgue. La investigación policial sustituye la intuición por el raciocinio en literatura y esa es la norma en toda la tradición literaria en el siglo XX en este tipo de relato que se ha dado en llamar la novela negra. Sin duda que la novela policial, tal y como se ha desarrollado en Occidente, es un subgénero si la comparamos con los logros que se buscaron considerándolos como el máximo esfuerzo de un novelista:  la  llamada  novela  total,  como  los  aportes  de  John  Dos Passos con su novela Manhattan Transfer de 1925. Como lo han observado  numerosos  críticos, Mario  Vargas  Llosa  ha  considerado  a  la  literatura,  a  toda  la  literatura,  como  un  episodio  para explorar y sin duda ninguno de sus rincones deja de ser interesante para visitar, escudriñar, y apropiárselo. Y eso es lo que hace con  el  género  policial.  Sin  duda  Vargas  Llosa  conoce  bien  a  los maestros  del  policial  norteamericano:  Samuel  Dashiell  Hammett, Raymond Chandler y Ross Macdonald, tres maestros muy populares durante décadas. Y tiene la idea de trasladar el policial norteamericano al Perú, solo que el foco del interés varía, la investigación del crimen es suficientemente interesante para convocar  la  atención  del  lector,  pero  no  es  el  objetivo  central  del novelista  que  se  centra  en  ofrecernos  una  novela  de  ambiente, Amotope,  Talara,  dos  lugares  piuranos,  y  sobre  todo  aprovecha para delinear detalles de la personalidad de uno de sus personajes favoritos a lo largo de toda su producción: el sargento Lituma. No es muy sabido el hecho de que Mario Vargas Llosa conoció y trató en Piura en 1952 al capitán retirado César Lituma, nacido a principio  de  siglo  en  Huancabamba,  que  alternaba  con  los profesores del colegio San Miguel. Desconocemos qué peripecias reales de ese militar pasaron directamente a la pluma de Vargas Llosa, pero sí sabemos que al novelista le cayó en gracia el amigo de  sus  maestros  y  los  podemos  imaginar  comiendo  un  cebiche con clarito en alguna chichería de los arenales, atendidos por las privadoras, las azafatas de ese tiempo, de deslumbrante belleza lugareña.  Lituma,  el  sargento  Lituma  aparece  por  primera  vez en La casa verde, es el esposo de Bonifacia, la muchacha aguaruna que crían las monjas en Santa María de Nieva y que consigue  con  él  una  momentánea  felicidad.  El  matrimonio  en  la práctica  se  disuelve  por  una  injusta  acusación contra  Lituma  y tiempo  más  tarde  encontramos  a  Bonifacia  en  el  prostíbulo  de Piura  y  al  propio  Lituma  en  esos  cálidos  arenales.  En ¿Quién mato a Palomino Molero?, Lituma participa en la investigación del crimen y en Lituma en los Andes es el personaje protagónico. La vemos reaparecer, una vez más, en El héroe discreto. Siempre se  ha  señalado  la  cercanía  de  Mario  Vargas  Llosa  con  Flaubert. Justo  es  decir  que  las galas  del  estilo  los  hace  cercanos,  pero  la concepción de la novela misma le viene a Mario Vargas Llosa de Balzac, ese arte de hacer, finalmente, una gran novela a lo largo de toda la vida a la que se van agregando personajes y otros como Lituma se pasean por toda la obra con menor o mayor protagonismo. El conjunto de la obra de Vargas Llosa es, a nuestro juicio, con sus torrentadas y sus meandros, equiparable al esfuerzo de Balzac en La comedia humana. Una suma, sin prisa y sin pausas, de la experiencia humana trasladada a la literatura. Si aceptamos este   punto   de   vista,   las   grandes   novelas   como La   casa verde, Conversación  en  la  catedral o La  guerra  del  fin  del mundo son expresión depurada de un gran río de belleza y de palabras, que tiene sus épocas imponentes, y otras de aguas y palabras específicas, focalizadas en un tema o asunto particular, uno de los cuales es la investigación policial. En la novela que convoca nuestra  reflexión,  la  acción  comienza  con  el  descubrimiento  de un cadáver, un hombre asesinado, y la historia tiene apariencia de lineal y centrada en la búsqueda del criminal o de los criminales de un joven avionero. Los datos se van ofreciendo al lector de manera natural, sin embargo, hay una dosis de suspenso que solo un maestro del arte narrativo puede ofrecer. Vargas Llosa nos va ofreciendo un fresco de la sociedad, la manera de pensar de cada uno de los personajes principales y traza un cuadro muy preciso de la discriminación racial. Sin embargo, todos los personajes enmarañan de tal manera la trama, aportan datos contradictorios, que la solución del crimen queda un poco apartada del foco de la narración. Queda claro, si así puede decirse, que el teniente Dufó asesinó al avionero Palomino Molero, pero el resto son sombras. Parece  ser  que  cumplía  órdenes  del  coronel  Mindreu,  que  a  su vez entra en contradicción con las versiones de su hija y tal vez sufra de delusiones, como dice en un momento el propio Lituma, que, si bien secunda al teniente Silva, lo opaca por su perspicacia, su olfato policial. Silva tiene un rasgo insólito, se siente atraído por doña Adriana, una dama casada, entrada en carnes y que resiste el asedio del impetuoso galán que resulta apaleado. En la novela Lituma en los Andes de 1993, que mereció el Premio Planeta, el tema policial que está llevado principalmente por Lituma sirve de marco a un trenzado temático que abarca las misteriosas desapariciones que ocurren en el pueblo de Naccos, numerosos  episodios  protagonizados  por  Sendero  Luminoso  y una historia de amor entre Tomasito y Mercedes. De ellas solo la historia de las desapariciones es de naturaleza policial. En las largas apariciones de Lituma, en sus evocaciones de lo perdido, apa-rece siempre Piura, la ciudad de los algarrobos y los arenales.

VI

Ocurrió en 2013. Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura en  2010,  dio  a  conocer  su  novela El  héroe discreto que,  como suele suceder en estos casos, llamó profundamente la atención de críticos y lectores. A las ediciones en lengua española se fueron sucediendo  traducciones  a  distintos  idiomasy  de  inmediato  la novela se integró al caudal de lo que parecía indispensable leer. Sin  embargo,  con  el  transcurrir  de  los  meses,  también  por  problemas de distribución de la obra, un manto de silencio empezó a cubrir la obra, hasta convertirla, tempranamente en una de las menos leídas del célebre autor.  Si  hacemos  abstracción  del asunto de distribución que se debe fundamentalmente al cambio de razón social de la casa editora, pero que tiene una influencia grande en la circulación del volumen, no puede dejar de advertirse un cierto desencanto de la crítica frente a la, en ese año, reciente  obra  del  escritor  arequipeño.  Y  las  razones,  dichas  o calladas,  tienen  que  ver  con  la  expectativa  que  un  escritor  derga data y consagrado por los premios literarios más importan-tes del mundo genera en los lectores de todo rango, como si siem-pre tuviera que estar ofreciendo obras de gran aliento y calidad. Se  ha  hecho  una  opinión  consolidada  decir  que  Mario  Vargas Llosa tiene algunas novelas fundamentales comoLa ciudad y los perrosoConversación en la catedral, al lado de las cuales otros trabajos narrativos suyos empalidecen en su concepción y en sus logros. Tal manera de pensar nos parece fundamentalista y se ha repetido al juzgar a grandes autores desde Homero hasta nues-tros tiempos. Vargas Llosa es un escritor de raza, como Balzac y sus escritos pueden leerse como una sinfonía de palabras. Cada una  de  las  páginas  de  ficción  que  escribe  tiene  un  valor  en  sí misma y otro valor agregado por pertenecer a un conjunto armó-nico. Eso es precisamente lo que sucede conEl héroe discreto, la novela  de  la  que  nos  ocupamos  en  estas  cuartillas  que  puede leerse  como  una  novela  independiente  o  como  parte  del  gran fresco que está constituido por el conjunto de ficciones de nues-tro premio Nobel de literatura.Como había ocurrido enEl pez en el agua, el texto narra-tivo está dividido en dos grandes apartados que solo al final de la novela se juntan en una sola argamasa. Se trata de la historia pa-ralela de dos personajes disímiles, de un lado,Felícito Yarlequé, pequeño empresario de Chulucanas, Piura, que es extorsionado, y de otro, Ismael Carrera, un exitoso hombre de negocios, dueño de  una  aseguradora  en  Lima,  quien  realiza  una  sorpresiva  ven-ganza contra sus dos hijos holgazanes que desean verlo muerto. Ambos personajes se parecen y tienen sus peculiaridades. Son re-beldes a su modo, quieren hacerse cargo de sus propios destinos y  poner  su  propia  cuota  en  lo  que  les  ocurre.  Mientras  Ismael desafía  todas  las  convenciones  de  su  clase,  Felícitose  aferra  a unas pocas máximas para enfrentarse al chantaje.No pueden ser propuestos como modelos, como hombres justos en todos sus ac-tos, pero sí como justicieros, pues están por encima de las mezquindades   de   su   entorno,   para   vivir   según   sus   ideales   y deseos. Antiguos conocidos del mundo vargasllosiano aparecen en  estas  páginas:  el  sargento  Lituma  y  los  inconquistables,  don Rigoberto,  doña  Lucrecia  y  Fonchito,  todos  moviéndose  en  un Perú bastante diferente al de otras novelas del autor. Los editores han calificado al libro como un texto lleno de humor, con elementos  propios  del  melodrama,  donde  Piura  y  Lima  ya  no  son espacios  físicos,  sino  reinos  de  la  imaginación  poblada  por  los personajes. Todo lector preocupado por el uso del lenguaje puede observar, sobre todo si es peruano, la frecuencia de la utilización de vocablos de nuestro país en las novelas de Vargas Llosa. Una pri-mera observación, con la que es difícil disentir, es que en sus primeros  escritos  nuestro  novelista  utiliza  una  profusión  de  los llamados “peruanismos”, es decir vocablos del español del Perú. Este  fenómeno  ocurre  principalmente  en  sus  primeras  novelas. La  utilización  de  vocablos  de  nuestro  país,  diferentes  a  los  que son  de  la  lengua  general, disminuye  progresivamente  a  lo  largo de toda su obra, pero, manteniendo esta tendencia general, tiene pequeños picos cuando la obra vuelve a tener como escenario a nuestra patria como ocurre en Lituma en los andes. En la novela que  ahora  estamos  observando  vuelve  la  profusión  de  términos del Perú, aunque no en la cantidad que aparecía en los primeros escritos, esta vez con un rasgo distintivo peculiar, la mayor parte de las palabras que aparecen pertenecen al léxico de Piura, en especial  la exclamación “che gua”, sobre la que cabe hacer una observación    muy    de    detalle.    Se    trata    de    una    expresión onomatopéyica, usada con frecuencia en la lengua oral de Piura. Vargas Llosa la presenta en todos los casos tal cual: “che gua” y esa es una simplificación de su uso. Los piuranos usan “gua” con más frecuencia y “che gua” solo en algunos casos. Solo cuando la admiración es excesiva, o la sorpresa, aparece ese par de exclamaciones. En  los  primeros  tiempos  de  su  escritura,  Mario  Vargas Llosa tuvo, sin duda, un objetivo ideológico, ensalzar a los rebeldes y a los marginales. Tal actitud se mantuvo con pocas variaciones en sus novelas más importantes de la primera mitad de su magnífica  obra  literaria,  principalmente  en La  ciudad  y  los  perros, La casa verde, Conversación en la Catedral, La guerra del fin  del  mundo,  y  reaparece,  en  la  novela  posterior La  fiesta  del chivo. Los temas escogidos y el punto de vista en que se situaba el narrador, y desde el punto de vista psicológico, la edad del propio  autor, contribuían a esta actitud. Ganador del premio Nobel de Literatura en 2010, enfrentado a un alud interminable de elogios  y  habiendo  cambiado  en  las  últimas  décadas  su  punto  de vista ideológico, Vargas Llosa esta vez escribe una novela no muy ambiciosa, pero que toca una vez más al tema del poder, no tanto en  la  sociedad  en  su  conjunto,  sino  al  poder  en el seno  de  dos empresas familiares, una de un cholo “chulucano”,es decir, natural de Chulucanas, Piura, y otra de un hombre acaudalado, residente  en  Lima  que  enfrentan  situaciones  de  riesgo.  Ambos están instalados, si así puede decirse, en sus respectivos papeles, mientras  Felícito  Yarlequé  dirige  “Narihualá”,  una  empresa  de transportes en la ciudad de Piura, Ismael Carrera es el propietario de una empresa aseguradora, que, para librarla de la voracidad   de   sus   hijos,   decide   venderla,   al   tiempo   que   contrae matrimonio con la joven Armida que le había servido como ama de llaves. Yarlequé recibe unos misteriosos mensajes que, firmados por un dibujo de una araña, le exigen, a modo de chantaje, colaborar con dinero con el anónimo firmante. El relato, por partes tomando recursos de la novela negra, permite la reaparición de algunos personajes conocidos por su participación descollante en  otras  obras  de  ficción  como  el  sargento  Lituma  o  los  inconquistables.  Solo  que  aquí  son  figuras  menores  que  ayudan  a  la espesura de la trama. Yarlequé tiene todas las virtudes de un personaje  popular  emprendedor  y  solo  un  defecto  que  lo  lleva  a  la debacle  personal:  alejado  amorosamente  de  su  propia  esposa Gertrudis, tiene una amante, Mabel, a la que llega a querer como un adolescente. El capitán Silva y el sargento Lituma, con suma habilidad, logran descubrir que los culpables de las amenazas y del incendio que destruyó las instalaciones de Transportes “Narihualá” estaban en el propio entorno familiar. Si leemos transversalmente la novela podemos decir, una vez más, que trata del poder, de las intrincadas relaciones familiares respecto de su consecución, y trata también de que los lazos de  sangre  están  debilitándose  en  la  sociedad  contemporánea, pero trata también de el conflicto entre generaciones y la conclusión es sombría: en ese enfrentamiento son los provectos y valetudinarios los que llevan la razón. Pareciera que este efecto final que emana de las propias páginas de la novela no fue calculado por el propio autor. No importa. Las palabras siempre dicen más que lo que piensan aquellos que las emiten y eso vale en todos los casos.

BIBLIOGRAFIA

Libros citados en el texto

Armiño,    Mauro.Parnaso.    Diccionario    Sopena    de    Literatura. Tomo  I.  Autores  españoles  e  hispanoamericanos.  Barcelona, Ramón Sopena, 1972.

Rodríguez Rea, Miguel Ángel (editor).Mario Vargas Llosa y la crítica  peruana.Lima,  Universidad  Ricardo  Palma.  Editorial Universitaria, 2011.

Vargas  Llosa,  Mario.El  héroe  discreto. Alfaguara,  Santiago  de Chile, 2013.

Vargas  Llosa, Mario. Narraciones  y  novelas. Madrid,  Galaxia Gutenberg, 2014.

Referencias bibliográficas primarias

Vargas Llosa, Mario. “La novela”. Conferencia pronunciada en el Paraninfo  de  la  Universidad  de  la  República  Venezolana, 11  de agosto de 1966.

Vargas  Llosa,  Mario  y  García  Márquez,  Gabriel. La  novela  en América Latina: diálogo. Lima, Universidad de Ingeniería,1967.

Vargas  Llosa,  Mario. Historia  de  un  deicidio.  Barcelona, Barral Editores,1971.

Vargas Llosa, Mario. Historia secreta de una novela. Barcelona: Tusquets, 1971.

Vargas Llosa, Mario. Ensayos literarios.Barcelona,Galaxia Gu-tenberg,2001.

Vargas Llosa, Mario. El viaje a la ficción. Lima, Alfaguara,2008.

Vargas Llosa, Mario. Narraciones y novelas. (1959-1967). Barcelona,Galaxia Gutenberg,2009.

Vargas Llosa,  Mario. Novelas.  (1969.1972).Barcelona,Galaxia Gutenberg,2004.

Vargas  Llosa,  Mario.Novelas  y  teatro.(1981-1986).  Barcelona,Galaxia Gutenberg,2009.

Vargas  Llosa,  Mario. Novelas  y teatro.  (1987-1997).Barcelona,Galaxia Gutenberg,2009.

Vargas Llosa,  Mario. El  héroe  discreto.Santiago  de  Chile, Alfaguara,2013.

Referencias bibliográficas secundarias


Angvik, Birger. “La teoría de la novela de Mario Vargas Llosa y su aplicación   en la   crítica   literaria”.

La   narración   como   exorcismo. Mario Vargas Llosa. Obras. (1963-2003). Lima, Fondo de Cultura Económica,2004, pp. 21-52.

Cano  Gaviria,  Ricardo.  “Situación  de  Mario  Vargas  Llosa  en  la nueva literatura latinoamericana”.

El buitre y El ave Fénix, conversaciones con Mario Vargas Llosa. Barcelona, Editorial Anagrama, 1972, pp. 113-185.

García  Márquez,  Gabriel  y  Vargas  Llosa, Mario. La  novela  en América  Latina:  diálogo. Lima, Universidad  Nacional  de  Ingeniería,1991.

Garrido Domínguez, Antonio. Teorías de la ficción literaria. Madrid,Arco Libros,1997.

Garrido Domínguez, Antonio. Narración y ficción. Literatura e invención de mundos. Madrid, Iberoamericana, 2011.

Genette, Gérard. Ficción y dicción.Barcelona, Editorial Lumen,1993.

Oviedo, José Miguel. Mario Vargas Llosa. La invención de una realidad. Barcelona, Barral editores,1997.

Pozuelo Yvancos, José María. Poéticas de la ficción. Madrid, Editorial Síntesis,1993.

Rodríguez Rea, Miguel Ángel (editor).Mario Vargas Llosa y la crítica peruana. Lima, Universidad Ricardo Palma,2011.

Schaeffer, Jean-Marie. ¿Por qué la ficción? Madrid, Ediciones Lengua de Trapo, 2002.

Schwalb, Carlos. La  narrativa  totalizadora  de  José  María  Arguedas,  Julio  Ramón  Ribeyro  y  Mario  Vargas  Llosa. Nueva York, Peter Lang Editores,2001.

Sobrevilla Alcázar, David. “Las concepciones novelísticas de Mario Vargas Llosa”.

Mario Vargas Llosa y la crítica peruana.Miguel   Ángel   Rodríguez   (ed.).   Lima, Fondo   Editorial   de   la Universidad Ricardo Palma, 2011.

Villanueva,Darío. Las  fábulas  mentirosas. Lectura,  realidad, ficción.México, Universidad   Autónoma   de   Aguascalientes, 2008.

Williams, Raymond. Otra  historia  de  un  deicidio. México,Taurus,2001.